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Primera Toma Podcast: La frontera del cine, la televisión y los servicios de streaming


por: Orlando Santos

Pueden escuchar el podcast aquí:

La televisión, y los servicios de streaming como Netflix y Hulu, han cambiado bastante en la pasada década. Mientras que un medio experimenta para mantenerse con vigencia, el otro continúa creciendo sin una aparente señal de alto en un futuro cercano. Empero, como medios, la televisión y los servicios de streaming si han encontrado algo en común, ser un medio completamente nuevo para expresiones artística cinematográficas que de alguna forma han dejado de encontrar espacio en la gran pantalla.

Hace unos pocos años, obtener buenas reseñas o ser galardonado en el Festival de Sundance en Estados Unidos se refería inmediatamente a un contrato de distribución y una posición casi segura en la competencia de la temporada de premios del próximo año. Hoy en día esas películas están encontrando su espacio en los servicios de streaming. Por ejemplo “I don’t feel at home in this world anymore” de Macon Blair se llevó el premio del Grand Jury en 2017, pocos meses después la encontramos en Netflix y no con un contrato de distribución nacional en Estados Unidos o con una posibilidad de ser una candidata fuerte en la temporada de premios. Netflix también ha distribuido filmes como “Mudbound” de Dee Rees, “Okja” de Bong Joon-Ho  y “The Meyerowitz Stories” de Noah Baumbach; tres de las mejores películas del año pasado y “Annhilation” de Alex Garland, una de las mejores películas del año en curso.

(…) vale destacar que en 2013 dos de las mejores películas del año existieron primero a través del Video por Demanda: “Snowpiercer” de Bong Joon-Ho y “Nymphomaniac” de Lars von Trier (…).

Sin embargo, la relación del cine con la televisión y los servicios de streaming no se reduce a filmes que solo encuentran distribución en estos medios. De hecho, el lenguaje cinematográfico en la pantalla “chica” no es algo exclusivamente de esta generación del maratoneo de series. En 1990 la televisión vio como David Lynch utilizaba ese medio para una de las historias más icónicas del momento con un lenguaje cinematográfico marcadísimo. Poco menos de una década más adelante nos encontrábamos como series como “Oz” y “Epitafios” de HBO, para luego ir pasando por “The Sopranos”, “West Wing“ y haciendo la transición oficialmente al boom existente con “Breaking Bad” y “Mad Men”. En esta época el valor cinematográfico de una serie de televisión deja de existir en casos aislados y pasa a ser más un estándar de la producción.

Una de las sensaciones de este siglo ha sido la adaptación que hiciera Niels Arden Oplev de la saga de libros de Stieg Larrson “Millenium” [The Girl with the dragon tattoo] para la televisión sueca. Esta trilogía se convirtió en una sensación cinematográfica a tal escala que hizo que Hollywood hiciera su propia adaptación, superior, de la mano de David Fincher y le brindara la apertura al mercado occidental a la actriz Noomi Rapace.

Como “Millenium” hay muchos y mejores ejemplos. Olivier Assayas difundió “Carlos” a través de la televisión francesa como una mini-serie de 3 capítulos. El filme también tuvo dos “cortes comerciales” de 185 y 165 minutos cada uno (3 horas, 5 minutos / 2 horas 45 minutos). El filme tiene una duración total de 330 minutos [5 horas y media].

En los últimos años, series como la primera temporada de “True Detective”, “Big Little Lies” y el año pasado casos como el regreso de “Twin Peaks” y “Godless” han sido consideradas como filmes de largo formato con el fin de justificar sus menciones en listados de las mejores películas de esos respectivos años. La expansión del lenguaje cinematográfico ha conseguido que eliminemos, de alguna forma u otra, la frontera que existe entre estos medios de difusión.

¿Qué ha obtenido la industria del cine de la televisión y los streaming?

Pues ha logrado explotar el formato serializado.

En el libro colectivo “Mad Men o la frágil belleza de los sueños en Madison Avenue” el escritor Enrique Vila- Matas expresa:

“Me acuerdo de la intensidad con la que seguí muchas de las escenas de los primeros capítulos y de mi felicidad al descubrir que todas tenían entidad propia, un interés por sí solas. Me di cuenta de que si, en lugar de una serie, Mad Men hubiera sido una monumental novela, se habría podido decir de ella que estaba compuesta por unidades de cuentos, por fragmentos que a su vez estaban formados por instantes intensos”.

Vila- Matas destaca que no solo los capítulos sino muchas escenas de Mad Men parecían un cuento que podía existir por sí solo. El mejor ejemplo, y más popular, que podemos destacar de esta influencia es el apogeo de las películas de superhéroes. El sub-género de superhéroes ha explotado el formato serializado.

Si tomamos en cuenta la más reciente maquinaría de taquilla que fue “Avengers: Infinity War” vemos una historia conformada por una serie de pequeños cuentos: la relación de padre/hijo de Peter Parker y Tony Stark; la obsesión y fin de Thanos; la relación de Thanos con su Gamora, su hija adoptiva y el conflicto con su destino; etc.

Los diferentes lenguajes

Sí, a lo largo de la historia del audiovisual cada medio ha presentado un lenguaje muy específico, pero actualmente, y a medida de cómo va avanzando la tecnología y de cómo consumismo el audiovisual en nuestro día a día; los artistas han encontrado que más que un lenguaje específico que pueda tener la TV, el streaming, el internet, es un medio de difusión. Por esto existe un video como “This is America” de Childish Gambino utilizando al máximo el potencial visual para comunicar un mensaje. Por eso vemos una apuesta como “Unfriended” de Levan Gabriadze explotando un lenguaje audiovisual “digital” en las salas de cine y de como la primera película de Youtube, el colectivo “Life in a day” se convirtió en una de las películas más hermosas del 2011.

Las salas de cine, el streaming y la televisión existen como medios de difusión; el cambio grande que si realmente está existiendo actualmente, por lo menos en occidente, es que ante la negativa de las grandes compañías productoras de apostar en ciertos filmes, proyectos o creatividad de sus realizadores, la televisión y los servicios de streaming se han convertido en una ventana para esas historias y esos talentos. “The Handmaid´s Tale” existe en Hulu en una época en donde probablemente no encontraría espacio en otro lugar y el maestro Martin Scorsese recibió de Netflix, no de una compañía de producción, sobre 100 millones para su película que reúne a Al Pacino, Robert De Niro y Joe Pesci.

La televisión y el cine dominicano

De nuestro lado la frontera es muy clara. La televisión tiene un lenguaje muy propio. Han existido muy pocas propuestas diferentes a las de programas de variedades y/o nocturnos. Incluso, las pocas “series” que han existido en este país dependen mucho de ese “lenguaje” que hemos visto de los sketch de televisión dominicana. Incluso, por muchos años, la principal crítica al cine dominicano, en especial a las comedias populares, era su parecido al formato televisivo de nuestro país.

Por su lado, la mayoría de documentales hasta esta década también emulaban la televisión de noticias. Es en esta década que hemos visto un crecimiento de un lenguaje propio en el cine dominicano. En cortometrajes, documentales y largometrajes de ficción.

En fin, aunque han existido lenguajes específicos que han encontrado su espacio en los diferentes medios de difusión; la televisión, los servicios de streaming, el internet y las salas de cine son medios en donde el arte, el lenguaje audiovisual, el lenguaje cinematográfico, continúan encontrando espacios de expresión.

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