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Editorial: El cine dominicano en 2015

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por: Orlando Santos

El 2016 ya tiene un par de semanas de vida y ya se estrena la primera “película” de 2016; una vez más bajo las órdenes de su director/protagonista/guionista Roberto Ángel Salcedo.

Nos parece un excelente momento para anunciar que CineDominicano.net no publicará a partir de ahora reseñas de productos realizados por Salcedo (la razón la explicaré en otro escrito más adelante). Por tanto, las observaciones que leerán aquí sobre sus audiovisuales estrenados en 2015 serán expresadas por otros colegas de la crítica.

A pesar de que el 2015 nos dejó “La Gunguna”, y “Dólares de Arena” -cuyo estreno comercial fuera del país ocurrió a principios del año que recién terminó- no fue para nada un buen año.

Y esto lo decimos con todo y que también tuvimos presentaciones de cortometrajes como “Tiznao” de Andrés Farias y “Azrael y Malaquias” de Alexander Viola, que continúan demostrando el enorme talento que existe en este medio. Sin embargo, estos cortos probablemente serán disfrutados por el público que quiera verlo en este 2016 y por eso no los incluímos como lo mejor del 2015.

Audiovisuales como los anteriormente mencionados demuestran que debe haber una mayor atención hacia el mundo de los cortometrajes. Allí está la cultura, el arte y la verdadera idiosincrasia de realizadores que tienen bien claro el ambiente que los rodea.

Iniciemos nuestro resumen del 2015 con lo más obvio del año: lo mejor.

 

  • La Gunguna (Ernesto Alemany)

 

Mucho se ha hablado de La Gunguna hasta el punto que ya muchos la consideran la mejor película realizada en el país. No es para menos: el filme de Ernesto Alemany hace una excelente mezcla de música, ambiente, actuaciones, historia y dirección (todo lo necesario para una buena película).

Junto a Dólares de Arena, La Gunguna es el otro filme que ha logrado captar la idiosincrasia y el sentimiento dominicano en la gran pantalla. Mientras otras “películas” se preocupan por ser “universales”, es su tratamiento localista lo que la hace una gran película.

  • Tu y yo (Natalia Cabral y Oriol Estrada)

“Es un documental honesto que apuesta al minimalismo pero que básicamente es un ensayo sobre la estructura de poder dentro del modelo tradicional de una familia dominicano. Es humano pero a la vez crítico. Cuenta con elementos muy importantes para el análisis contextual y social de nuestro pueblo.

La forma y la naturalidad en la que presenta la relación entre la dueña de la casa y la empleada doméstica sirve para plasmar toda la realidad social que en el presente vivimos” – Pavel González, Primera Toma Radio.

  • El elenco de “La Gunguna”:

Miguel Yarull, guionista de La Gunguna y autor del cuento original, dijo que no podía haber un mejor elenco para sus personajes. Por esto a mí me parece muy dificil decidirse por alguien en una película que dependió tanto de ellos. “El puchy” de Jalsen Santana se convirtió en un fenómeno, pero no por esa razón debemos olvidarnos de “Montás” (Gerardo Mercedes en la actuación del año) o el hecho de que “Maitín ei Gago” de Isaac Saviñón crece en la audiencia mientras va pasando la película. Todo el elenco se merece todos los elogios que reciba.

  • Lázzaro “Xuxi” Colón

“Sin restarle crédito a todo el equipo envuelto en esta obra, Ernesto Alemany y Miguel Yarull forman un triunvirato junto a Lázzaro “Xuxi” Colón, gracias a ese formidable trabajo de musicalizar un argumento que retrata una cotidianidad, hasta cierto punto cruel. A la vez nos hace recordar que nuestra música es rica, oye brodel que aunque nos guste la `música americana`, el merengue, el dembow, la bachata y la fusión de música raíz, son parte de los productos más exportables de la isla, junto a los peloteros y a la imagen de una morena en Boca Chica vendiendo pescado frito abajo de una mata de coco.” Manuel Betances, La Casetera

 

  • Pepe Sierra

 

Al final de cuentas, si uno sobrevivió a “Pueto pa mi” fue gracias a Pepe Sierra. Sierra no sólo es la única persona con la que uno se identifica en esa película sino que también tiene de los mejores momentos en “Dinero Fácil”. Si el actor, quien se decidió por esta carrera en una conversación en una fila en el cine, puede hacer semejantes cosas con tan poco material nada más nos queda imaginarnos lo que pudiera hacer con algo sustancial.

 

  • Margaux da Silva

 

Otra que va por el mismo margen de Sierra. Da Silva hizo magias en el bodrio de “339: Amín Abel” y demostró que tiene toda la capacidad de ser una femme fatale en “Dinero Fácil”. Presencia y capacidad real de desdoblarse ya tiene lo que necesita ahora es un buen rol. Uno de verdad.

 

  • Cheddy García en su cameo de “Algún Lugar”

 

Las direcciones para Cheddy parecen haber sido: “míralo con deseo” y ya. Sin embargo, con sólo eso. Cheddy se presenta, junto a Jalsen Santana, como de lo más sincero que tiene la película. Esto es una viva prueba de que, aunque está recibiendo una buena paga en los intentos de comedia, el talento de la actriz se está desperdiciando en esos proyectos.

 

  • José Francisco Geraldino en “Del color de la noche”

 

“Geraldino imprime a su rol esa buena voluntad y gracia por la que era conocido el líder popular, carece de la atmósfera con que debe contar toda película de época. Aparte del físico, logró dar a cada momento histórico del personaje el carácter, pasando de joven a adulto de manera convincente” – Pachico Tejada, Listín Diario.

Lo regular:

 

  • Los fabulosos ma’mejores (Carlos Plascencia)

 

“Se valora de esta película la gracia con que los actores enfrentan sus roles, sobre todo los niños (divertidos de manera natural todos, en especial Iván Franco  en su rol de “Cosa Loca”, y los recursos visuales que Plasencia ha podido introducir (dibujos animados), pero se le puede reprochar la falta de profundidad a la hora de tratar la historia (si el equipo empieza mal debe verse cuando y por qué mejora hasta llegar a las finales).

Una película al estilo de otras norteamericanas como “Mighty Ducks” (Stephen Herek, 1992) y que deja pendiente la tarea de un buen filme dominicano sobre béisbol.” – Pachico Tejada, Listín Diario.

 

  • Bestia de Cardo (Virginia Sánchez Perdomo)

 

Hay muchos factores para considerar a “Bestia de Cardo” como una mala película, una posiblemente muy mala, pero la idea de la misma supera las deficiencias que afligen la opera prima de Virginia Sánchez.

La intención de Sánchez de hacer de la película un sentimiento claustrofóbico haciendo presentándola en un radio de imagen similar al 1.33:1 (un cuadro que ocupa la pantalla completa) es encomendable, pero la decisión de mantenerlo la película completa es algo que no podemos entender. También Sánchez debe enfocarse en crear la idea y perfeccionar la escritura de guión y ceder las demás responsabilidades a otros. El punto débil de todo el filme es haber querido hacer todo.

 

  • Detective Willy (José María Cabral)

 

La única razón por la que esta película no se encuentra más debajo es porque no podemos negar la brillantez de sus minutos iniciales. La película promete tanto en esos minutos que es una verdadera pena ver como cae estrepitosamente hasta el punto de la mediocridad. Esos momentos iniciales son tan encantadores que uno hubiese deseado que Cabral hiciera el “Detective Rubirosa” con Héctor Anibal y no lo que terminó haciendo con Fausto Mata.

Lo que nos defraudó:

 

  • Dinero Fácil (Daniel Aurelio)

 

Al igual que con Virginia Sánchez, uno de los principales problemas de esta película fue la cantidad de responsabilidades que asumió Daniel Aurelio. La película también pierde cualquier oportunidad de ser disfrutada cuando su sonido es terrible. Momentos encantadores en los que participaban Pepe Sierra, Margaux da Silva y Yasser Michelen se perdían completamente por el sonido.

Es una pena que una idea que parecía bastante interesante se perdiera en la sensación de que la película parece que no estaba completa del todo. Lo malo de todo esto es que no fue la única.

 

  • Del color de la noche (Agliberto Meléndez)

Basada en la vida del político dominicano José Francisco Peña Gómez, la presente tiene, como aquella, la mano de un autor que cuenta con buenas ideas, que tiene el talento, pero no así los recursos económicos para crear una producción que permita tener una obra bien terminada.

Y sobre todo una pieza ambiciosa como esta, que busca contar 60 años de la historia de uno de los personajes más importantes de la política de las últimas cinco décadas.

Contada en flashback, el drama protagonizado por un convincente José Francisco Geraldino, quien imprime a su rol esa buena voluntad y gracia por la que era conocido el líder popular, carece de la atmósfera con que debe contar toda película de época.

Pese a que tiene “momentos”, como la escena que abre, con un Peña Gómez deteriorado por el cáncer que le quitó la vida, haciendo el spot publicitario en el que perdonaba a todos sus adversarios. También la parte en la que aparece el personaje del dictador Rafael Leónidas Trujillo (Mario Lebrón) con una niña (Olga Valdez) a la que acaba de violar, que gracias al trabajo actoral de ambos y la dirección de Meléndez, logra emocionar por lo fuerte del momento.

Pero una película es un conjunto de escenas que orquestadas bien cuentan una historia y que unos pocos buenos momentos no logran salvar.” – Pachico Tejada, Listín Diario

 

  • Algún Lugar (Guillermo Zoauin)

 

Es una pena que una de las películas esperadas de un año sea una de las que más molestias te provoque en una sala de cine.

“Algún Lugar” es una película, que como dijera un colega cubano: “no llega a ningún lugar”. La producción logra marcar a medias una adolescencia dominicana pero no logra destacar el cambio o simplemente destacar algo que nos una a la historia o a los personajes.

Fuera de una brillante escena en donde dos de los tres personajes principales hablan con sus madres por celular, la película parece más preocupada por representar las características de una “película independiente latina” que verdaderamente contar una historia.

Lo, como siempre, mediocre:

 

  • Pueto pa mi (Iván Herrera)

 

Cuando vi “El ave del paraíso” de Iván Herrera (uno de los mejores trabajos que se han hecho en el país) no pensé que estaría poniendo su ópera prima en una categoría como esta, pero lo que fácilmente pudo haber sido uno de las mejores producciones del año se convirtió en un panfleto propagandístico de un candidato político.

Con la clara excepción de la actuación de Pepe Sierra (una de las mejores cosas del año), “Pueto pa mi” terminó no haciéndole ningún favor al género del dembow ni a sus exponentes Mozart La Para y El Mayor.

No me sorprendería ver la película presentarse en televisión a medida que las elecciones se acercan. Ese sería un movimiento bastante “emprendedor”.  

 

  • Túberculo Gourmet (Archie López)

 

Esta, al igual que en la saga “Nueba Yol”, recurre a un personaje de la televisión, pero con peor suerte, ya que pese a sus limitaciones, aquella sigue siendo un referente en este tipo de producciones, creando las bases de la comedia cinematográfica local (o como la ha llamado Múñiz; “velorio dominicano”).

Un tipo de cine que cuenta con elementos del folclor nacional y con historias de difícil exportación (como la presente, con chistes que raramente se entenderán en otros países).

Una serie de filmes que, pese a las críticas de sus detractores, sigue llevando al cine a una audiencia que solo va a ver las realizadas en nuestro país.” – Pachico Tejada, Listín Diario.

 

  • Pal Campamento (Roberto Salcedo)

 

Como en pasadas producciones de Salcedo, la redundancia en las situaciones no aporta nada a la cinta y solo sirven para alargar más la historia, que es bastante simple, en la que lo mejor son las participaciones de Manolo Ozuna (oportunas y divertidas ocurrencias); Hony Estrella (con su forma de hablar y convincente personaje) y Kenny Grullón (muy buena parodia del seductor). No sucede así con las escenas en las que la risa es buscada por el personaje de Freddyn Beras-Goico, cuyas caídas y carreras, casi siempre con Huguito Chávez, les falta gracia y justificación.

En el aspecto técnico, como muchas de la mayoría de las producciones que se vienen realizando en nuestro país, “Pal´campamento” cuenta con buena fotografía y edición, en esta película de la que el mismo Roberto Ángel Salcedo ha dicho está hecha para el disfrute de la familia, restando mayores pretensiones a su obra.” – Pachico Tejada, Listín Diario.

 

  • Los paracaidistas (Archie López)

 

Probablemente la peor película de López y eso es mucho decir. No existe coherencia alguna en su historia y las actuaciones no podían ser peores. Daniel Sarcos no se ve nada cómodo en pantalla y no es para nada creíble la camaradería que debería tener junto a los personajes de Irving Alberti, Fausto Mata y Cheddy García.

Esto es sin contar la constante moraleja que quiere hacernos atragantar López en cada una de sus producciones.

 

  • Todo Incluido (dir. Roberto Salcedo)

 

Película que creo que le provocó una embolia a Armando Almánzar:

Hace unos días leí un reportaje muy interesante: los suizos, que llevan décadas haciendo los mejores relojes del mundo, de buenas a primeras se vieron atacados por los orientales que se dieron a fabricar relojes de cierta calidad pero a precios mucho más reducidos que las maravillas suizas. Pues los creadores de esa nación, unidos, decidieron entonces crear una nueva marca no de tan tremenda calidad como sus famosas marcas, buenos, pero a precios que pudieran competir con los orientales. Así surgió “Swatch”, ahora famoso en el mundo entero y de gran venta.

Pero los orientales no se quedaron quietos: decidieron entonces “crear” una enorme cantidad de relojes idénticos a las grandes marcas suizas, pero con maquinarias de muy escasísima calidad: así, usted podía comprar un “Rolex” por 20 o 30 dólares.

Eso lo narramos para establecer un simple símil con el cine en nuestro país. Aquí tenemos unos cuantos directores de cine que hacen películas, no todas muy buenas, pero, de todos modos, tratando de hacer cine.

Pero, al igual que los falsificadores, que no hacen relojes de calidad, ni los mejores ni los que les siguen, una buena camada de “directores” han descubierto que es más fácil hacer mucho dinero haciendo algo que ellos llaman “cine” pero que no es más que burdo remedo.

De esa manera, cada seis o siete meses se despachan con sus “Rolex” de $30 repletos de patrocinadores y se forran llevando al cine a miles de incautos que se tratan esos disparates cual si fueran cine.

Perfecto ejemplo: “Todo incluido” que, por supuesto, incluye la más dilatada sarta de despropósitos que hayamos encontrado en una sala de cine en años, solo comparable con otras “obras” del mismo autor o con mojigangas de otros.” – Armando Almánzar, Listín Diario.

 

  • Lo peor:

 

Si ustedes creían que una categoría en donde nombré a Roberto Ángel Salcedo y a Archie López era lo peor del año, pues no.

 

  • Una breve historia de amor (Alan Nadal Piantini)

 

¿Donde comenzar? Aquí parece que nadie sabía lo que le tocaba hacer. No sé realmente qué es lo más desesperante de la película: la falta de química y lo poco orgánico de sus actuaciones o la intención de parecer el más “cool” poniendo elementos de videojuegos en ella. Definitivamente uno de los principales mal sabores del 2015.

 

  • Ladrones (Joe Menendez) / Morir Soñando (Josh Crook)

 

Hay dos tipos de películas muy malas: las que son tan malas que son “buenas” y las que son tan malas que sobrepasan la frontera de poder ser “buenas” y caen un abismo de mierda. Estas dos caen en la última definición.

Estos dos bodrios compiten a ver cuál es que tiene la menos capacidad de tener un pensamiento coherente. Todo el que trabajó en esto debería sentirse avergonzado.

Sin embargo, a pesar de todo lo dicho anteriormente, lo que se lleva hands down el título absoluto a lo peor del año es:

 

  • Oro y Polvo (Felix Limardo)

 

En un país en donde existe Roberto Ángel Salcedo siempre existirá un peor “director”, y ese es Felix Limardo.

Oro y Polvo debe ser el disparate más costoso que se ha hecho en República Dominicana. La dirección es horrible, las actuaciones no podían ser peores (si para eso es que buscan “talento” extranjero mejor que no hagan nada) y el guión no tiene ningún sentido.

Esto es lo peor del año por la prepotencia que envuelve su producción. Ya de Salcedo, López y Alfonso Rodríguez uno sabe que esperar y en pequeños momentos (muy pequeños) uno tiende a sonreír fugazmente (ver la escena en la que Fausto Mata y Salcedo corren de nuevo al colegio en “Profe por accidente”) pero los responsables de este desastre entiende que al ser un tema “serio” ya la “película” tendrá un pase gratis y al final es uno de los peores momentos que he pasado en una sala de cine.

Salcedo y López llevan a las masas al cine. Limardo debiera dejar de hacer cine definitivamente.

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