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Clásicos del cine: “The Apartment” [dir. Billy Wilder, 1960]

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por: Diego Cepeda

Aquí nos encontramos, luego de 55 años, la misma canción, en el mismo bar, con la misma salsa agridulce, viendo como Billy Wilder nos envuelve con un encanto trascendental, una elegancia narrativa, un juego de espacios y de manipulación de información que respeta a la inteligencia de su audiencia, con un argumento palpable y de fácil identificación en donde unos personajes, que igual pudiesen ser cualquiera de nosotros, se desenvuelven en una historia complicada pero traducida de manera simple y elocuente, esta es la historia de El Apartamento. Una película galardonada tanto a premios como cinco Oscares en nada menos como Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión, Mejor Montaje y Mejor Dirección de Arte como a categorizaciones como “una película perfecta” o “el arquetipo de la comedia romántica norteamericana”. Pero ¿Cómo una película puede llegar a ser tan grande? ¿Cómo una película de género puede destacarse tan radicalmente frente a las demás? ¿Habrá alguna fórmula específica para lograr lo que logró Wilder con El Apartamento? ¿Cuales son estos elementos que Wilder utiliza para esclarecer una historia complicada de manera tan simple en la pantalla?

Lo primero que tendremos que evaluar para responder a estas cuestiones es la manera en la que Billy Wilder cuenta sus historias y el porqué las cuenta de esta manera específica. Wilder emigra a Hollywood desde Austria en los años 30 y empieza a trabajar en los estudios Paramount como guionista. La primera película con éxito de la que formó parte fue Ninotchka (1939) dirigida por el alemán Ernst Lubitsch, quien se convertiría en un mentor. Wilder aprendió mucho e Lubitsch en el sentido de cómo administrar la información necesaria a la audiencia y de la mejor manera para que sea el mismo espectador quien sume los puntos. Wilder cargaba con un gran sentido de propiedad cuando se hablaba de sus guiones, no había nada peor para él que un director o actor cualquiera cambiara escenas y frases por no entenderlas, esto lo llevo a convertirse en director, donde tendría un control mayor sobre las películas, este sentido denota un espíritu autoral prevaleciente en toda su carrera, por más que se tratasen de películas de género. Billy Wilder ha declarado con anterioridad que para él hay dos tipos de películas: Una para el público, decorada y ornamentada con una historia simple o Una historia complicada que se expone de manera simple en la pantalla, con demasiados ornamentos las personas no serían capaces de seguirla.

La historia de El Apartamento va por la directriz de esta segunda categorización de las películas, inspirada en su principio por Brief Encounter del director inglés David Lean con la idea de: “Una película sobre un hombre que se acuesta en la cama que aún estaba tibia tras la estancia de dos amantes”. Aprovechando la pérdida de vigencia del Código Hays en la Industria Cinematográfica a finales de los años 50, crea un argumento para mostrar otros tipos de relaciones sociales y un acercamiento hacia la doble moral norteamericana de la época, donde basa todo el humor de la película.

C.C. Baxter (Jack Lemmon) un humilde, inocente y eficaz empleado soltero de una gran compañía de seguros se pierde en la idea de que encontraría la felicidad a medida de subir su posición en la inmensa y vertical empresa, para esto termina prestando su apartamento a sus superiores para que puedan estar con sus amoríos, de esta manera sus superiores lo recomendarían y recompensarían para avanzar de posición en la empresa, esto es hasta que se enamora de una ascensorista llamada Fran Kubelik (Shirley MacLaine), quién a la vez tiene un amorío con el pez gordo de la empresa Jeff D. Shelldrake (Fred MacMurray) los cuales frecuentan el apartamento de Baxter, todo se complica cuando Baxter se ve en una situación entre su trabajo o entregarse a el amor, mientras que Fran se va dando cuenta de que Shelldrake es alguien que se aprovecha de ella y así ya nos podríamos imaginar como termina el asunto.

Como excelente narrador, Billy Wilder toma el detalle de encontrar el encanto individual en las fallas de sus personajes, una característica muy Noir-esca, sus personajes son fichas de ajedrez que se mueven de forma estratégica en el relato, no es casualidad de que Baxter sea ingenuo, tampoco es casualidad de que Kubelik sea ascensorista (ella cual tangente permanente, subiendo los pisos que encierran esas oficinas más grandes y más vacías) ni tampoco que se centre al contrario del gusto Hitchcockiano, en una mujer con pelo corto y moreno en lugar del pelo rubio y largo. El personaje de MacLaine de alguna forma inmortaliza el sentimiento que se enfrenta con el amor en una situación como la suya, el cual se reciclará para casi todas las próximas comedias románticas posteriores: “Tengo el talento de enamorarme de la persona equivocada, en el momento equivocado y en el lugar equivocado, ¿Por qué no puedo enamorarme de alguien bueno como usted (refiriéndose a Baxter)?. Jack Lemmon desempeña su papel de forma impecable, Wilder decía que no había otro actor con el que haya trabajado que se tome tan seriamente sus tareas. La química que hay entre él y MacLaine en la pantalla es de esas no creadas ni forzadas, sino de aquellas que existen y cobran vida propia en la gran pantalla.

La utilización del espacio en la película es otra arma de la que Billy se encarga de emplear de manera singular, con una puesta en escena simple, hace que el espacio afecte las relaciones y las situaciones en las que se encuentran sus personajes, inmensas oficinas y escritorios infinitos que hacen de la figura de Baxter un ser pequeño y casi insignificante, lo único que lo diferencia es su historia, esa es la clave con la que el espectador común se llega a identificar con el personaje, con esa representación Kafkiana de la realidad de forma palpable y arquitectónicamente resuelta.

En términos de estilo, Wilder tiene una fascinación tanto por el Blanco y Negro como por las consecuencias de los fallos de sus personajes, dos características imprescindibles al hablar del Film Noir. Sumando la implementación de la voz en off al principio, los cambios de puntos de vista, cualquier persona pudiese creer que estamos expuestos a otra gran historia de crimen y sombras, como lo fue Perdición, en cambio, Wilder inteligentemente juega con todos estos elementos rompiendo así todas las reglas establecidas y reformulando así el género de la comedia.

Es imposible que El Apartamento saliese a flote sin la construcción meticulosa de su guión. Al encontrarnos con elementos como el Dr. Dreyfuss, van más del lado del ingenio narrativo que la escapada de un simple Deux Ex Machina. Otros recursos y motivos que utiliza Wilder en la película son:

La canción “Jealous Lover” la cual se balancea durante la película en la mente y las emociones de los personajes, sobretodo en Fran Kubelik, una bella pieza que le suma a su trascendencia.

Los espejos, sobre todo, el espejo roto de mano que lleva Kubelik en su cartera, este cuando es dejado por equivocación en el apartamento, Baxter le devuelve el espejo a Shelldrake de forma ingenua y luego se da cuenta que el espejo le pertenece a Kubelik, es la clave que le hace entender a Baxter donde está metido. La utilización también es poética, en el sentido de que vemos a los tres personajes reflejados el él, viendo esa realidad rota que les rodea y que con cinismo pretenden llegar a ocultar.

En la película aparece un juego de cartas entre Baxter y Kubelik que no queda resuelto, puede ser este juego una puerta que deba ser cerrada al final de la película, y en efecto, en la última escena demuestran su amor y su destino al continuarlo. Un detalle tan simple que nos lleva un año después, cuando Buñuel termina Viridiana de la misma manera, un juego que puede llegar insinuar de manera elegante todo lo que nos puede pasar por nuestras cabezas.

Otro motivo o elemento a destacar, además del apartamento es la llave del apartamento. Esa llave es el símbolo de la deshumanización de Baxter, esa llave que abre otras oficinas aún más grandes, pero que al final no llenan a nuestro Buddy Boy. Una de las escenas finales al negar la llave por última vez, Baxter exclama “Decidí convertirme en un hombre, en un ser humano”.

La comedia romántica tiene como base presentar barreras externas entre los personajes en un argumento, antes estaban más apegadas a cuestiones como distinción racial, a los roles de género, pero lo más característico que hizo Wilder al deformar este género fue adaptarlo haciendo cine basado en la verdad, tomando la película como algo serio, fuese el tono que fuese, asentando una historia realista, en la que la gente pueda creer y que al final les de algo para llevarse a casa. No sé como le puede entusiasmar a alguien una pieza de género con la que no haya sido jugada su forma o su intención, por eso es que siempre volvemos a los grandes, siempre volvemos a Wilder.

Un mensaje esperanzador como el que nos deja la película es lo que lo define como lo han tildado a través de los años: “Un humanista europeo en Hollywood”. ¿A quién más se le hubiese ocurrido que dos personas pueden llegar a ser mejores seres humanos por el simple hecho de estar juntos?

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Referencias Bibliográficas

– Conversaciones Con Billy Wilder. Cameron Crowe. (1999) Tercera Edición. Alianza Editorial.

– Documental: Billy Wilder Speaks, Volker Schlöndorff. (2006)

– http://www.cinemablender.com/2007/06/wild-about-wilder.html

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