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FICG30: La educación latinoamericana recibe duras críticas en filmes del #FICG

"Hugo" [El Aula Vacía], "El Jeremías", "Patrón, radiografía de un crimen"

“Hugo” [El Aula Vacía], “El Jeremías”, “Patrón, radiografía de un crimen”


por: Orlando Santos

A penas han transcurrido dos días del Festival Internacional de Cine de Guadalajara y ya existe una tendencia entre varias de sus películas: la educación latinoamericana está “life support” y hay que prestarle atención.

Las proyecciones para la prensa iniciaron con la película “El aula vacía”, una producción compuestas de cortometrajes de México, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, El Salvador y Perú con la dirección de Gael García Bernal, Flavia Castro, Pablo Fendrik, Tatiana Huezo, Lucrecia Martel, Nicolas Pereda, Erik Rocha, Pablo Stoll, Daniel Vega y Diego Vega.

“El aula vacía” expone que los principales problemas para que un joven adolescente deje la escuela van desde la violencia que los rodea, el embarazo adolescente, la situación económica y cuando se considera que la educación no es una prioridad por el estilo de vida.

En “Piñalito”, escrito por Pablo Hendrik, se aborda el tema de considerar la educación como algo no primordial para una familia que vive del campo y que por ende el pequeño debe aprender a trabajar el campo y ni siquiera pensar acercarse a la escuela que queda al cruzar el amplio bosque.

Sutilmente “El aula vacía” aborda el tema del embarazo adolescente retratándolo en varios de los trabajos como “Alondra”, “Más o menos” y remata en su cierre con la importancia de la inclusión en la educación para un progreso real de un país con “Hugo”.

La película no sólo retrata la escuela como hogar para la educación sino como una experiencia de vida que los niños y adolescentes deben tener. En “Piñalito” un interés amoroso arrastra al chico lejos del trabajo del campo hasta la pequeña aula de su ruralidad y en “Alondra” un grupo de chicos/chicas conversan brevemente sobre quiénes les gustan y quiénes le han cortejado y este es tal vez uno de los aspectos más importantes de la escuela, la experiencia de compartir con iguales.

“El aula vacía“ además de una buena calidad en sus trabajos (siendo solo “Igor” y “Leguas” los más flojos) se sostiene en datos estadísticos que reflejan un estado de emergencia dentro de la educación latinoamericana.

Por su lado, la opera prima de Anwar Safa “El Jeremías” no aborda directamente la educación como tema central para su película. La comedia sencilla trata sobre un chico que descubre que es un genio, un super dotado, y su batalla con decidir que quiere ser cuando sea grande cuando a penas tiene 8 años. Es precisamente luego de que Jeremías, interpretado por Martin Castro, pasa el test de inteligencia con el mismo porcentaje conocido de Eisntein que conocemos la posición de una maestra y de sus padres ante este hallazgo.

Mientras la actitud de una familia pobre y sin educación es ver que beneficio económico puede surgir de esto, la maestra principal de Jeremías busca cualquier ocasión para burlarse e insultar al niño que ha demostrado ser más inteligente que ella. Esta maestra incluso aprovecha que Jeremías no sabe la respuesta a la pregunta de: ¿qué significa el nombre de México?  – para ponerlo en evidencia –  a lo que él responde: “no lo sé porque no me lo ha enseñado. Soy genio no psíquico.”

Aunque su intención claramente no era esa “El Jeremías” pone en evidencia la actitud de los adultos y educadores ante un niño que sabe más de lo que supuestamente debe saber a esa edad.

Lo encantador de está película fue verla junto a un grupo de unos veinte niños de la misma edad de Jeremías y ver que fueron testigos de un niño en pantalla que hizo sonar más sensata la cientología que el catolicismo.

“El Patrón, radiografía de un crimen” de Sebastian Schindel hace su aporte en este tema también. La película que sale del Guadalajara Construye de 2014 (fue la gran ganadora como proyecto y hoy ve la realidad) presenta a un irreconocible Joaquín Furriel en la piel de Hermógenes Saldivar, un campesino analfabeto que por una lesión en la pierna el estado lo ha catalogado como “inapto” y por esto se ve obligado a tomar trabajos duros. Es esa condición de analfabeto de Hermógenes lo que lo hace sentirse dependiente de alguien con más conocimiento hasta asumir la postura de un esclavo.

El retrato de Furriel como Hermógenes me hizo recordar aquella magnifica escena de “12 years of slave” en donde Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) es colgado de un árbol en donde apenas sus dedos de los pies pueden tocar el suelo y nadie, ni siquiera los demás esclavos, hacen nada para salvarlo. Es la más clara escena de que el afroamericano en el sur de EEUU estaba convencido que había nacido para ese estilo de vida y que aunque algo así le podía suceder a ellos lo normal era continuar con la labor del día aunque uno de ellos estuviera muriendo a su lado. Hermógenes es así, un personaje que entiende que por su condición de “inapto” el existe para servir y llamar “Patrón” a todo el que le toque ser sus superior.

Es interesante encontrar películas tan diferentes con algo tan similar como ese problema que nos aqueja a todos. “El aula vacía” es desde este segundo día una de las películas a tomar en cuenta para el Premio Mezcal mientras que Furriel y Castro pudieran obtener reconocimientos por sus actuaciones. “El Patrón, radiografía de un crimen” puede que sea una fuerte competencia en la Sección de Largometraje Iberoamericano.

 

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