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Editorial: El por qué no podemos tener buenas cosas

En un momento su película estará con usted.

En un momento su película estará con usted.

por: Orlando Santos

Bastante se ha culpado a las distribuidoras de cine de este país a lo largo de los años por no traer el cine que queremos, o por no traerlo a tiempo. Sólo una que otra vez, el cinéfilo quería ver películas de Paul Thomas Anderson, Olivier Assayas o Richard Linklater en el cine y a tiempo en este país; pero apenas ahora es que esto, muy tímidamente, está ocurriendo. Pero nosotros, esos mismos cinéfilos que pedimos estas películas, entonces no vamos al cine.

Sin embargo, no es nada más el hecho de que no asistimos al cine a ver estas películas lo que no nos permite tener buenas cosas; es más cuando nos quedamos dentro de las salas de cine cuando deberías marcharnos, cuando vilmente las distribuidoras [gracias al formato digital] nos roban a la clara simplemente porque estamos en RD. Hagamos un poco de historia.

Durante la XV Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo, en su primera proyección la película “No” de Pablo Larraín fue proyectada descargada de internet. El internet es un mundo en donde películas en su formato correcto y de buena calidad son encontradas en demasía pero esta “No” parece haber sido el peor archivo que encontraran los responsables. No sólo eso, la película constantemente mostraba el usuario que había subido la película a la red. El disgusto no tardo en escucharse, tanto en la sala como en las redes sociales. Pero ese disgusto duró poco. La Muestra continúo presentando películas y en su segunda proyección de “No” ya el archivo era el oficial.

Unos meses después, hace un año exactamente, en el Festival Internacional de Cine de Fine Arts; este medio y mi persona denunciaron la proyección de dos películas descargadas similares a “No”. Las películas eran: “Farewell My Queen” de Benoit Jacquot e “Into the White” de Petter Naes. En todas estas películas, a pesar de las mínimas quejas, la mayoría de la audiencia se quedó a verlas a pesar de pagar casi RD$300 de taquilla.

Entonces llegamos al día de ayer. De nuevo una edición del Festival Internacional de Cine de Fine Arts, y probablemente su mejor edición en cuanto a catalogo se refiere, y según nos cuenta nuestro colaborador [ocasional] Guido Castillo fue la peor proyección de un archivo descargado en la historia de esta nueva cultura local.

La película “Praia Do Futuro” de Karim Ainouz, la cuál se conocía a voces dentro del lobby del festival que no había llegado y nos aconsejaban que las elimináramos del listado, mantuvo su hora de proyección para el día de ayer con un “ligero atraso”; el filme pautado para las 7:15 de la noche, inició cerca de las 8:00 p.m. [el corto dominicano pautado a presentarse antes de la proyección inició cercano a las 7:50 p.m. revelan los asistentes].

Al ver semejante proyección, luego de salirse, Guido público lo siguiente en Twitter [en donde incluso les aconseja que archivo descargar de internet]:

TweetsGuido
Las cuentas del Festival ni de Caribbean Cinemas respondieron, quién respondió un tiempo después por críticas hechas por nosotros fue su directora de operaciones y estas fueron sus palabras:

ZumayatweetsNo sólo la directora de operaciones olvida que ha sido un cliente que ha salido de su sala de cine sino que ella no hace lo que nos manda hacer, investigar, y encima denigra el rol tanto de su cliente como de nosotros como marca. A todo esto, uno de sus jurados de este año confirma la poca calidad de la proyección:

Screen Shot 2014-09-29 at 11.20.19 PM“Amén la copia mala” es tal vez la forma más diplomática de destacar lo sucedido el día de ayer.

Pero al final solo se salieron unos pocos, lo que deja notar que nada importa; todos seguiremos aguantando cualquier tipo de abuso y unos pocos seremos considerados los culpables por pelear nuestro derecho.

En un país donde suceden tantas cosas, es posible que estos casos le importen poco a la gente. Las distribuidoras les ha costado bastante llevarnos de nuevo al cine [a pesar de que este es la única ciudad (Santo Domingo) en donde cada vez se hacen más salas de cine] pero es precisamente este tipo de práctica que nos pone escéptico al momento de acercarnos a las salas a ver algo que nos tiene muy interesado como sucede con la película brasileña, una de las más esperadas del festival.

Nosotros los críticos y los cinéfilos debemos apoyar el cine que queremos ver cuando viene. Da pena que películas como “Nymphomaniac” y “The Grand Budapest Hotel” no contaron con ese apoyo masivo que se siente en las redes y en los medios culturales por sus directores Lars Von Trier y Wes Anderson respectivamente; pero también no debemos aceptar que se nos coja de relajo en situaciones similares y que encima se nos insulte la inteligencia de esa forma.

Este definitivamente es uno de los grandes problemas del digital. Hasta una copia mala de celuloide valía el precio de taquilla. Un archivo bueno o malo, descargado de internet no vale un centavo y menos lo que se cobra en estos festivales. No somos santos, aquí todos hemos descargado películas o series o música de forma ilegal por internet, pero a diferencias de estas empresas no cobramos un crudo por verlas.

Mucha tela por donde cortar tiene la empresa pública, pero la privada deja mucho que desear también.

P.S:. Pruebas no hay por que el cinéfilo respeta bastante el cine como para tener su celular listo para fotografía, pero las quejas existen aunque ellos eternamente lo nieguen.

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