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Editorial: 30 Años de Diversión Ectoplásmica: Una Celebración Completa de “Los Cazafantasmas

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Columbus Circle, New York, NY.

“I’m afraid of no ghost”

por: José Manuel Taveras

Escrito desde la Biblioteca Pública de Nueva York, en la Quinta Avenida, Primera Escena de la Película

El 7 de Junio de 1984, Hollywood le dio rienda suelta a una película que tomó a todo mundo por sorpresa, con su irreverente originalidad, brillante combinación de ciencia ficción, comedia y horror, gran exhibición del humor que puede resultar en momentos de tensión, y sobre todo, por su distintiva característica de hacer sentir a uno como que está montado en una montaña rusa de emociones, razón suficiente por la cual todos vamos al cine. Hablamos, por supuesto de “Los Cazafantasmas”, la cinta del simpatico checo Ivan Reitman, escrita por el recientemente fallecido Harold Ramis y el canadiense Dan Aykroyd, quien se inspiró en la fascinación que ha existido en su propia familia por lo sobrenatural, durante generaciones, y en comedias terroríficas del famoso duo Abbott y Costello de los años 30 y 40. Hasta el estreno de “Solo en Casa” en 1990, esta era la comedia de acción más exitosa de todos los tiempos, cuyos parámetros representaron un antes y después en el género.

Quizás lo más sutilmente entretenido y genial de la película sea el hecho de que al tomar lugar en la ciudad de Nueva York de la actualidad, se presenta como una comedia de fantasía que en la profundidad se burla con amor de la actitud cínica y loca neoyorquina. Solamente en la ciudad de Nueva York podía existir una empresa dedicada a exterminar fantasmas, y los ciudadanos siguen en marcha como si solamente fueran a matar a una cucaracha o a un roedor. Ningún lugar podía ser más adecuado que Manhattan, como el centro de energía espiritual y causa principal del fín del mundo. ¿Y Porqué no? La avaricia de Wall Street y el “Yuppie” estaban empezando a ponerse en su apogeo y Nueva York, con su arquitectura gótica, era un conglomerado de capitalismo, cocaina, crack, crimen, e immigrantes sin paciencia. Los habitantes de la gran manzana lo habían visto y vivido todo, para ese año.

Con tantas personas en desacuerdo juntas y acostumbradas a confrontaciones, el escenario va como pan y mantequilla con la temática de la historia. Debemos darle las gracias al propio Ivan Reitman, quien re-escribió el guión de Aykroyd para que en vez de tomar lugar en el espacio, fuese el relato de tres profesores de parapsicología, expulsados de la Universidad de Columbia, que se rebelan contra el sistema y son lo suficientemente inteligentes para aprovechar una plaga de fantasmas en la ciudad y capitalizarse, fundando una compañía de exterminación espiritual. No existe una parodia más aguda del sueño Americano que esta, cuando se hacen famosos y ricos, apareciendo en todos los medios y siendo el tema principal de un programa radial, conducido por un joven Larry King.

En ocasión del trigésimo aniversario, varios fanáticos que crecimos adorando a esta película, aprovechamos para acudir a las diferentes locaciones que se utilizaron en Nueva York y recordar con pasión los diálogos, momentos, y coloridos personajes que la conforman. Uno de los mejores atributos que tiene “Los Cazafantasmas” es el hecho de que convirtió en mitos, tanto lugares históricos como también mundanos en la gran manzana y ahora cuando asistimos a ellos, podemos imaginar infinitamente que estamos dentro de la película. ¿Que mejor manera de celebrar que esta?

Sábado 7 de Junio del 2014

1:00 P.M. 

Era justo empezar la aventura, donde tomó lugar la escena más memorable y querida de la película, la aparición del gigantesco Hombre de Malvadisco Stay Puft en Columbus Circle, ubicado al inicio del Parque Central por la calle 59. Ahí, entre donde actualmente se encuentra el edificio de la Time Warner y otros residenciales, marcha la viva y graciosa encarnación del “viajero”.

En una soleada tarde, los representantes de Los Cazafantasmas, division Nueva York: Eric Cudworth, Christopher Beaumont, Jonathan Ze, Ronald Maxwell, Ryan Espin, y Nick de Tiberiis se han reportado a la escena, completamente uniformados y armados para rendirle homenaje al fenómeno. No es sorpresa que exista una división, ya que la película ha inspirado millones de franquicias en todas partes del mundo, como en Italia, por ejemplo. Estos chicos no están bromeando: mientras propongo hacer la crónica, el líder de la unidad, Ronald Maxwell, me entrega una tarjeta con el ahora legendario logo de “No Fantasmas” que ha invadido toda clase de mercancía y publicidad; este se distingue porque lo han diseñado mezclándose con la icónica manzana de Nueva York. “Desde que salga el artículo, me avisas” dice Maxwell con gusto.

A los paquetes de proton que llevan en la espalda no les hace falta ningún detalle. Uno de ellos ha llegado hasta a armar el suyo devotamente, así como muchos miembros del enorme club de fanáticos, en el mundo. Yo mismo ya me he integrado al equipo, y he comprado mi propia identificación creada exclusivamente para el evento, la cual sabiamente anuncia, en referencia al filme: “Estamos listos para creerle!” Ryan Espin, un Cubano-Americano con una enorme afición, ha traido una marioneta de Pegajoso, o “Slimer”, el espíritu de John Belushi, para completar la aventura, y ha compartido en eventos con David Margulies, quien interpreta a Lenny, el alcalde ficticio de la ciudad, y con el grandioso William Atherton, el antagonista representante de la agencia de protección medio-ambiental.

Asistiendo por último, se encuentran Dana Marie, (Si, ese es su verdadero nombre), vestida como Zuul la Guardabarreras y David Sakowitz. Turistas y neoyorquinos no dejan de asombrarse y se detienen a preguntar el motivo de nuestra pequeña fiesta. Todos se toman fotos en grupo y se la envían a sus familiares, cantando la popular canción que todos conocemos. Una banda de Jazz al aire libre incluso, interrumpe su set para tocar su propia versión del tema principal, desde el minuto que nos ve!

2:00 P.M.

La próxima parada es al oeste del parque central, en el edificio #55. Muchos admiradores recordarán este sitio como la central espectro, torre donde los personajes de Sigourney Weaver y Rick Moranis son poseidos para traer a Gozer a esta dimension. Mientras caminamos hacía el monumento, surge una obvia discusion de lo que Gozer verdaderamente es. “Es lo que quiera ser” respondo yo, mientras los otros rien a carcajadas, conscientes de mi referencia al diálogo en una de las escenas finales. Nos topamos nuevamente con una curiosa familia, y la madre, entre risas, pregunta sarcásticamente si hemos visto la película.

Luego de visitar la iglesia que fue pisada por el hombre malvadisco, justo al lado de la torre, los porteros salen a tomarse fotos con nosotros, y habitantes del mismo edificio se muestran felices de la atención que atrae su residencia. “Tengo aquí 20 años y me encanta! Vemos desde nuestra ventana, a gente tomando fotos” exclama una señora, a lo que le respondo: “Debe ser muy surrealista ver la película en televisión y observar su propio hogar en ella.”

2:50 P.M.

La leyenda cuenta que el equipo de producción de “Los Cazafantasmas” no tenía permiso para filmar en el Rockefeller Center, por lo que durante un momento en el montaje con música, se puede ver al trio corriendo por el, mientras un policía los persigue. Eso no era parte del guión, y por ende, era lo que debíamos visitar a continuación. Siendo casa de los famosos estudios de la NBC, entramos al 30 Rock y anduvimos por los pasillos hasta llegar a la recepción del canal. “Estamos aquí por Lorne Michaels!” digo con entusiasmo, mientras todos sonrien. Y es cierto. Si no fuera por el programa de “Saturday Night Live”, en los 70s, no creo que esta película existiría. Dentro de la misma plazoleta se encuentra la tienda de Legos. Decidimos entrar, para el placer de todos los niños que se encuentran allí, y para honrar la nueva línea de legos que ha salido de los heroes, por motivo del aniversario. Cabe mencionar que una pareja se acaba de casar y se pasea por la calle del Radio City Music Hall, justo a tiempo para tomarse una foto con nosotros!

3:15 P.M.

No se podía quedar la biblioteca pública de Nueva York, en la quinta avenida. Como perfecta antesala para definir el ambiente del filme, esta hace un espléndido trabajo, y sorpresa! Hay otra pareja celebrando su boda en las enormes escaleras. Al mirar a los cazafantasmas en persona, no pueden evitar la idea de agregar una memoria inigualable a su album de bodas. Luego de impresionar a todos los lectores, con una trampa de fantasmas en la mano, como si hubiésemos capturado a un espíritu, llegan dos integrantes más a la escena! Sin saber que iban a ser parte de nuestra jornada, nos sorprenden al ponerse su uniforme en los mismos alrededores de la biblioteca. Todos aplaudimos incesantemente.

4:00 P.M.

Nos tomamos un descanso en Jekyll and Hide, un restaurante en la calle 42, con temática de terror victoriano, inspirado en la novela del mismo nombre. Cada mesero interpreta a un personaje diferente, y como al fin son actores, nos enorgullecen al bailar la pegajosa canción de la película. “Por 30 años más!”, brinda Ronald Maxwell, entre dos mesas repletas de personas vestidas como los personajes. Una verdadera convención!

5:30-6:30

Hemos llegado a nuestro destino final. Hook and Ladder #8, la estación de bomberos en Tribeca, que sirvió como oficina para los exterminadores en la película, y es tristemente también, una de las afectadas por el 11 de Septiembre. Al arribar, tenemos sumo cuidado, e inesperadamente, el personal nos atiende con mucha amabilidad y bromas. Las fotografías y momentos no faltan, por supuesto. Por primera vez, he podido finalmente entrar al sitio, y me encuentro con una reliquia: El gigante símbolo de los Cazafantasmas que utilizaron en la secuela como letrero indicativo, cinco años después.

El día concluyó, y nuevas amistades se habían formado. La duda de a quien ibamos a llamar cuando tuviéramos problemas sobrenaturales, no existía en nuestras mentes. “Yo la vi en 1984, y ustedes ni habían nacido” dijo una neoyorquina que pasaba por la estación. “Porqué les gusta tanto una película tan vieja?” añade con interés. Mi respuesta fue la siguiente: “La brillante e ignorada composición musical o score de Elmer Bernstein es una y podemos durar hasta mañana nombrando las razones.” Esperamos que ese sea el caso, con las siguientes generaciones.

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