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Manuel Martín Cuenca: Rodar una película, preparar una película es un trabajo muy duro pero muy hermoso #Entrevista #XVIMuestra

Manuel Martín Cuenca. Foto de la página http://motrildigital.blogia.com

Manuel Martín Cuenca. Foto de la página http://motrildigital.blogia.com


por: Orlando Santos

Recientemente estuvo de visita el director español Manuel Martín Cuenca presentando su más reciente filme “Caníbal” en la XVI Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo. Cuenca ha mostrado todos sus filmes de ficción en la Muestra [Cuatro Puntos cardinales, La flaqueza del Bolchevique, Malas temporadas, La mitad de Oscar y ahora Caníbal] y reveles que le gustaría también que el festival pueda eventualmente mostrar sus documentales.

El director andaluz revela que considera tanto República Dominicana como la Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo como su segunda casa. Dominicana por razones personales que no comparte en público y la Muestra porque se ha convertido en un lugar en donde sus película tienen un lugar seguro de proyección.

“Caníbal”, su más reciente película y su primera colaboración completa con el actor Antonio de la Torre [quién estuvo en el país en la edición XV de la Muestra y a quién también entrevistamos], fue una de las películas más habladas de esta XVI edición y por eso aprovechamos para entrevistarlo sobre la misma.

Orlando Santos: El amor es un tema recurrente en tus películas, un amor imposible se podría decir ¿porqué tocas recurrentemente este tema en tus películas?

Manuel Martín Cuenca: Es una cosa como que de alguna manera a mí me interesa, son historias que tienen aspectos en común pero que no son reflexionados de una manera consciente. Evidentemente contar una historia de amor que vaya bien pues no hay película, no hay historia, no hay conflictos. A mi me gusta de alguna forma las películas y el arte que nos sirve un poco para interrogar, para explorar la naturaleza humana ¿no? y lo que trato de hacer con las películas es que exploren esos límites, es la frontera donde esta un poco realmente el retrato de lo que somos.  

OS: Claramente tu sientes que el cine es el mejor conducto para comunicar pero ¿probaste con otro arte? ¿cómo llegas a decidir que el cine es el medio perfecto para ti?

MMC: Yo siempre he sido aficionado al cine desde que era niño pero realmente yo lo que quería ser era escritor, me encantaba la literatura. De adolescente lo que quería hacer era eso, escribir historias y de hecho escribía y cuando estaba estudiando en Granada que iba mucho al cine descubrí que contar historias a través de las imágenes era lo que más me atraía.  

Realmente fue contar historias, sobre todo la transmisión de sensaciones y atmósferas lo que más me motivo a mí en un principio; y no solo las historias en un principio, no me considero un narrador puro y duro, sino para mí es muy grande la atmósfera, la transmisión, los pequeños detalles. Eso es muy importante, en la literatura y en el cine.  

OS: Tus protagonistas tienden a ser muy peculiares, siempre hay algo que los identifica una pequeña obsesión y eso ¿cómo es el proceso de creación de personajes para ti? ¿cómo fue ese proceso de la creación del personaje de “Carlos” que interpreta Antonio de la Torre en “Caníbal”? 

MMC: Yo lo que vengo descubriendo a lo largo de los años, maestros que me han enseñado a mí y mi propia experiencia dirigiendo es que no existe, o por lo menos yo no trabajo con eso, una especie de definición de personaje. Es decir: una especie de folio donde el guionista puede decir como es el personaje y cuales son sus características, descritos con adjetivos. Para mí eso no es importante, lo que genera el personaje es la acción, la relación con los otros y la situación; entonces yo lo que hago es trabajar con los actores eso básicamente desde el principio, es decir hay un texto en donde yo he trabajado como guionista pero que intento olvidarme de que soy el guionista de eso, hay un actor que trae una forma casi inconsciente de ver las cosas y estoy yo como director como una especie de juego. Entonces se deja fluir esa relación entre guión, director y actor en donde vamos a explorar y buscar construir eso que luego llamamos el personaje pero no haciéndolo de una manera intelectualizada, es hacerlo como en movimiento con cosas muy concretas.

Hay una idea filosófica que yo tengo sobre como es la historia y porque quiero contar eso pero el trabajo con el actor es muy físico, muy de improvisaciones, muy de jugar. Es casi como crear un personaje en movimiento que no tenga mucha consciencia de si mismo y eso me cuesta como meses un poco con los actores.  

OS: ¿Esta construcción de personajes dirías que es algo empírico, algo que sale sobre la marcha durante la producción?

MMC: si hombre, tienes una reflexión de que tipo de situación tienes. Hay una reflexión sobre el tipo de historias que quieres contar y en el caso de Carlos [Antonio de la Torre] hay una reflexión de querer contar una historia de amor con alguien que ejerce la barbarie, que representa el mal y segundo una reflexión de que este es un personaje que hace esto pero no es un personaje que es ajeno a nosotros. No es un tipo que de alguna manera no es como nosotros, hay una cierta crítica a un tipo de cine más convencional, más hollywoodense o de las series de televisión donde siempre el malo esta claro que no eres tu, que es una persona muy lejana a ti. Está claro que de alguna manera la monstruosidad le pertenece a otros. Entonces eso a mi me parece que es una forma de engañar al espectador, entonces el planteamiento para construir a Carlos es crear ese personaje que es un tipo que tiene una raíz como nosotros; entonces es un depredador.  

OS: En “Caníbal” tu abordas dos géneros hollywoodenses muy marcados como el “film noir” y el cine de suspenso o “thriller” pero los tocas con tu firma, con la firma de Cuenca. ¿Cuando escribías “Caníbal” o durante la producción, tenías estos géneros en tu cabeza?

MMC: La consciencia de abordar esos géneros era clarísima desde un principio. Yo siempre pienso que la película es un “film noir“ y que tratábamos de alguna manera con una estructura de género que habíamos armado basado en un claro juego de suspenso de cine negro. Jugamos todo rato con lo que sabía la audiencia y no sabían los personajes que es una particularidad del suspense como guionistas y yo como director. Sin embargo, si buscamos huir de todos los clichés de esos suspenses, es decir el espectador que vaya buscando una película en donde hayan varias escenas de susto o que vaya buscando una explicación psicológica o un flashback de porque Carlos es así, eso era lo que no nos interesaba. Entonces así como tu dices, entra nuestra manera de ver esos géneros. Es una forma de visitar un género y hacer una vista personal.  

OS: Quién conoce tu cine sabe que aunque está película se llama “Caníbal”, no iba a ver en pantalla ningún acercamiento gore. ¿Es consciente que tu evitas presentar la muerte como en otras películas de suspenso y más en una película que se llama “Caníbal”? ¿Te sale evitar ese tipo de cosas y prefieres contar mejor estos sucesos macabros de la forma sutil en que lo haces?

MMC: Me sale porque eso es lo que me gusta hacer y porque lo otro lo veo tremendamente obvio. Es decir es mi forma de contar pero efectivamente en esta película hay una clara consciencia de en un momento aterrar pero no desde el susto sino de colocar una especie de espejo al espectador y contar una barbarie de un tío que de repente lo ves normal. Incluso creo que hay un determinado momento de la película en donde el espectador puede incluso llegar a sentirse identificado con el protagonista. 

Por otro lado, en cuanto al gore;  me parece una herramienta complaciente, es un instrumento para complacer al espectador porque es evidente cuando tu ves una sangre o matas a alguien se ve obvio que estas un código. Es evidente que no han matado a nadie, es evidente que cuando cortan un brazo es una prótesis, entonces a mí eso me produce más risa que miedo, es un chiste, es una tontería, en el fondo estas utilizando falsedades. Como a mí no me interesa eso, lo que me interesa de verdad es tratar de transmitir un cierto terror yo creo que el verdadero terror está en la mente del espectador, en la imaginación que evocas. Es decir en la psicología pueden removerse simplemente viendo a este personaje comiéndose un filete durante dos minutos. 

A mí lo que me interesa activar es eso, esa pesadilla en el pensamiento humano. Esa forma en la que sugieres o convocas la psiquis del espectador que imagine y se terrorise como un niño que se despierta solo en horas de la noche y sus padres no están en la casa y que a partir de ahí la película te transmita algo mucho más poderoso que ver como matan a alguien y que es mentira. Para mí en general, filmar de una manera directa la muerte y el sexo me parecen banales.

OS: En el documental “Z Channel: A Magnificent Obsession”, Robert Altman habla de como le gustaba más el cine europeo que el cine gringo precisamente por eso, porque dejaba más a la imaginación de la audiencia. El comentaba que el cine europeo uno podía apreciar el impacto de lo que veía el personaje por su expresión mientras que en el gringo veíamos la expresión y lo que veía. ¿estas de acuerdo que el cine europeo se esfuerza más en comunicar las cosas con cierta sutileza y no con esa sobredosis de información? ¿y bueno que por lo que has dicho también es la forma en la que te gusta contar tus historias, que no sea una revelación tan directa?

MMC: Es una manera un poco simplista la forma en la que define eso Robert Altman pero muchas veces si es mucho más interesante contar algo así, no necesariamente siempre pero si en la mayoría de las ocasiones lo encuentro más interesante. Es una cuestión de puntos de vista porque a veces lo que ocurre es mucho más interesante. Hay cine americano que es también así, no creo que sea una tradición europea. Hay maestros americanos que tienen esas tendencias, te estoy hablando de Frank Capra, de John Ford, Coppola; lo que si hay un esquema tipo hollywood, o el hollywood de ahora, pero que se parece mucho a lo que demandan las televisiones europeas o el público medio. Yo creo, por desgracia, que el lenguaje cinematográfico en términos populares se ha degradado de una manera terrible y probablemente al público medio le parecen raras cosas que hace treinta y más años para ese mismo público no lo era. Por ejemplo mi película y muchas de las películas que hay en esta Muestra. Porque ahora todo el mundo que ve una película que va un poco más lenta de lo “normal”, de la tele, de lo que están acostumbrado a ver de películas de 17 planos por segundos, consideran que eso es muy extraño y sin embargo tu ves el cine de los años 70 y es así. 

Más que una diferencia entre Estados Unidos y Europa es una diferencia de época, de marketing, la televisión el internet. Todo eso ha marcado mucho el cine y lamentablemente lo ha empobrecido. 

OS: Comentabas que una de las escenas que Antonio de la Torre eligió para hacer el casting es donde se sienta a comer el bistec en completo silencio y que ahí es que decides que el será tu Carlos. Él [de la Torre] ha estado, en los últimos años, envuelto en muchas películas con personajes muy diferentes. El cine tuyo nunca me ha dado como el cine que su director quisiera tomar a alguien que está constantemente en películas y en un cine “masivo” ¿tenías a de la Torre en tu cabeza para este rol o fue que al final le permitiste hacer el casting y el se lo ganó?

MMC: Yo pensé en Antonio, era uno de los actores que tenía en la cabeza, tenía tres o cuatro en la cabeza. Antonio es un grandísimo actor que tiene una entrega impresionante, yo solo tenía la duda de esos que tu dices de que siempre lo había visto haciendo cosas sin parar; es un tipo hiperactivo. Yo tenía la duda de que si Antonio podía frenar, mi planteamiento con él fue que no podía hacer más nada mientras existiera “Caníbal”. Cuando hicimos la prueba, ahí llego la decisión definitiva de que él tenía que ser Carlos pero como te dije, le comenté que tenía que parar para esta película, no un mes sino seis meses. “Caníbal ha llegado a tu vida para que el resto de tu vida se pare” le dije. Entonces a él le encantaba el personaje y llegó al compromiso. 

Los primeros meses de trabajos fueron a la pelea. Yo le echaba muchas broncas al pobre porque era como que el quería ir rápido y yo lo necesitaba más a mi ritmo. Fue una especie de encontrar ese espíritu del personaje que si está en Antonio pero que había que sacarlo y una de las primeras cosas que hicimos fue que lo mandé a un sastre, que yo había conocido en el desarrollo del guión, que lo entrenó por casi tres meses. En tres meses no se aprende sastrería pero el aprendió lo suficiente como para que lo pareciera. El trabajo de él como actor fue aprender a manejar las tijeras, aprender a escuchar la radio con calma mientras dibuja un pantalón, él es quién dibuja un pantalón y una chaqueta en la película, nadie más. 

Ese fue un poco el camino, confiar en que Antonio podía hacer eso y tomarnos ese tiempo. 

OS: Después de ver “Caníbal” pensé mucho en los personajes que ha interpretado Antonio de la Torre. Personajes tan diferentes como el de “Gordos”, el de “Grupo 7” y ahora el de “Caníbal” ¿al ver el personaje final, que opinión te merece ese trabajo de Antonio considerando estos tres roles tan diferentes uno del otro?

MMC: el es un actor con muchos recursos, con mucho compromiso con lo que hace, mucha entrega y pasión y por lo tanto es capaz de adaptarse a muchos directores. Lo que yo hice es pedirle un tipo de trabajo que es el que a mí me gusta, lo que llama la atención es que es algo que el no había hecho porque antes de hacer “Grupo 7” tampoco había hecho ese tipo de personaje. Antonio es un tipo que tiene una capacidad para dedicarse y aprender o adaptarse a los directores, es un actor muy exigente con los directores, como todos los buenos actores. 

Mira yo un día tomaba unas copas con el después del rodaje, ya teníamos una relación muy fuerte de antes de la película y ahora más gracias a ese trabajo en “Caníbal”, le dije “Antonio, tu tienes una cosa maravillosa y es que cuando tu te entregas confías en el director, porque yo te digo ahora mismo que cojas esta botella y te la comas porque eso va hacer tu personaje mejor y tu lo haces” y me responde “si, es verdad”. Hay un momento, una comunión, que es lo que busco entre el actor y el director, una actitud de confianza que el claramente logra con sus directores y por eso puede lograr los trabajos que hace en especial esos que mencionas. Por eso tenía muchas ganas de trabajar con él, porque lo había tenido en trabajos más pequeños pero ahora logré con él una comunión absoluta y eso creo que se puede ver en la película. 

OS: Tu dices que Antonio, como todo buen actor, le exige mucho al director. ¿Qué te exigía Antonio como actor?

MMC: Te exige que tengas los deberes hechos, que entiendas tus películas, que lo que le propongas sea interesante y que le dirijas bien porque un buen actor si tiene un director que lo que se pone es a decirle tonterías inmediatamente desconecta y la actuación no sale bien porque termina haciendo lo que le da la gana. Todos los actores, incluso los que no tienen experiencias o no son actores, están constantemente viendo hasta que punto se pueden fiar de ti como director, entonces si deciden que no pueden fiarse de ti terminan haciendo lo que entiendan y “por lo seguro” y la actuación no tiene posibilidad de salir bien. Pero cuando deciden confiar en el director, son artistas, son maravillosos. 

Tu como director lo que tienes que hacer es ganarte la confianza ¿y como te la ganas? pues haciendo tu trabajo porque los primeros que te juzgan, que te analizan como tal son los actores. 

OS: Vamos hablar ahora de tu femme fatale ¿cómo llegas a dar con Olimpia Melinte?

MMC: fue un larguísimo casting porque miramos en España, miramos en Polonia, Rusia pero al final decidimos que de todos los países del este [porque decidimos que esta mujer debía de ser del este] el que más nos convenía era Rumania porque al ser un idioma latino a las actrices le podía resultar más fácil, en un proceso más corto, aprender el español, porque Olimpia no hablaba español. 

Esa forma de casting me permitía abrir más mis opciones para encontrar el personaje que yo quería, entonces fui a Rumania e hice diferentes casting, hice unas casi 300 entrevistas entre actrices y no actrices e hice diferentes pruebas y había un momento en donde tenía muy buenas opciones pero tenía la duda de cuál era que encajaba más con Antonio, entonces él vino a Rumania e hicimos unas sesiones de trabajo bastante largas con diferentes actrices de tres días; luego no estaba bastante seguro y volví hacer una sesión de trabajo con otras actrices y Olimpia estuvo en todos estos procesos.

Ella [Olimpia] dice que la inicio me odiaba porque yo volvía a Rumania y seguía haciendo pruebas y ella estaba siempre allí pero yo nunca terminaba de decirle que si y era porque quería saber hasta que punto podría contar con Olimpia y hasta donde la podía llevar con estos personajes porque ella no había trabajado nunca con mi proceso de trabajar, pero poco a poco me fui dando cuenta de que si, de que ella podía trabajar a mi ritmo. 

Entonces la otra, que por eso hago la prueba con los actores, es lo que ocurría entre Antonio y Olimpia era muy interesante y yo quería llevar eso a la pantalla. Existían muy buenas actrices tanto o mejores que Olimpia, pero al final era ese toque que tenía con Antonio que me hizo decidirme; había algo hay sexual y muy poderoso que fue lo que me terminó de convencer para que Olimpia fuera la protagonista. 

OS: Alexandra/Nina [Olimpia] es el objeto del deseo de dos caras que irrumpe la tranquilidad de Carlos [Antonio de la Torre]. ¿Tenías claro que fueran una especie de arma de doble filo las gemelas que interpreta Olimpia? ¿qué ambas fueran objetos de deseos de Carlos y que una fuera la que llegara al corazón de tu protagonista?

MMC: en realidad nosotros jugábamos con una especie de fantasía. Al principio [en el guión] no eran hermanas, eran amigas entonces había algo que no nos terminaba de funcionar; entonces era la respuesta a la pregunta de bueno ha llegado la primera la mata pero la deseaba y ahora llega la segunda ¿porqué no la mata? y no funcionaba porque no teníamos ese enganche lógico tal vez del porque no decide matar a la segunda entonces encontramos la respuesta cuando se nos ocurrió que fueran gemelas porque la respuesta funciona a un nivel inconsciente, no la mata porque ya la ha matado (Risas). Entonces esto nos permitió abrir una brecha en la historia por la cuál comienzan a sumarse otras cosas que permiten hacer que el espectador entienda y se lo plantee que ocurra esa historia de amor. Si no fueran gemelas, el espectador tal vez se hubiese hecho la misma pregunta que nosotros ¿porqué no la mata?.

Lo que más me interesa a mí son esas claves que son irracionales, que son inconsciente, que no son como obvias. Eso es clave en la película.

Antonio de la Torre [Carlos] y Olimpia Melinte [Alexandra].

Antonio de la Torre [Carlos] y Olimpia Melinte [Alexandra].

 

OS: Comentabas que Olimpia no conocía el idioma al momento de iniciar el rodaje. ¿Cómo fue entonces ese proceso para que ella al final si hablara el idioma?

MMC: Después de todo ese proceso de casting, yo planteé que ella viniera y se olvidara de todo lo que se había trabajado en el casting  y que se concentrara en estudiar español; pero no el español que se estudia en una academia, eso fue ponerle una persona de confianza mía que había sido mi director de casting en Granada para que estuviera de 12 a 14 horas con ella y le enseñara hablar español en la calle, incluso que le permitiera tener errores gramaticales y que se los aceptara. Prohibí a todo el mundo en el equipo, yo hasta ese momento había hecho las pruebas con ella en inglés, que hablara en otro idioma que no fuera español y si ella no entendía no comía (risas). 

Las primeras semanas le reventaba mucho la cabeza, pero luego aprendió muchísimo español. Después vinieron los ensayos y en esa primera parte solo ensayamos el personaje de Alexandra; rodamos por dos semanas todo lo correspondiente al principio de la película que tiene que ver con Alexandra y luego paramos la producción y ella se sometió a una dieta muy fuerte para engordar entre 5 y 10 kilos para cambiar físicamente y allí comenzamos a ensayar todo lo que era el personaje de Nina. Ya Alexandra había acabado la película y yo intenté que ella se lo tomará, y al final creo que se lo tomó así, como si fueran dos actrices diferentes. Era una especie de que ya interpretaste a una, te vas y ahora debe venir quién interpretará a la otra y estamos hablando de alguien que evidentemente es ella pero no es ella y eso nos ayudó mucho a todos porque hay momentos que me he dado cuenta que hay espectadores que no se dan cuenta que es la misma actriz. 

OS: Esta es una pregunta tonta pero me interesa que esta sea una respuesta que des ¿porqué tanta dedicación, porque tanta minuciosidad para rodar una película? ¿porqué consideras importante una dedicación así para hacer cine? 

MMC: es hermoso. Rodar una película, preparar una película es un trabajo muy duro pero muy hermoso. Yo me siento al momento de crear muy feliz. Un artista quiere dibujar el mejor cuadro posible, la mejor escultura y uno como cineasta quiere crear la mejor película posible y esa dedicación sirve para eso, para hacer lo mejor posible de algo que te gusta, que amas hacer. También uno quiere hacer muchas películas, pero una película exige de mucho tiempo. Ojala pudiéramos estar haciendo una película una detrás de la otra, porque a mí lo que no me gusta de la película, lo que me vacía de la película es la promoción. Yo daría todo por terminar una película e irme unos meses de vacaciones para luego estar preparando la próxima película pero es un proceso muy largo de escribir de financiar y luego claro hay que salir a promocionarla a defenderla para poder hacer las siguientes. 

Pero básicamente lo que te diría es que es hermoso, es un trabajo muy hermoso. El tiempo se te va sin darte cuenta y para mí no existe otra forma de hacerlo sin esa dedicación. 

OS: Tu has trabajado en diferentes formatos del cine: cortometrajes, documentales, largometrajes de ficción ¿cuál tu entiende que ha sido el mejor para comunicar tus historias?

MMC: Yo lo que te puedo decir es que el género más difícil del cine es el documental. Cuando has conseguido hacer un buen documental casi todo es posible, porque eso si que exige dedicación, trabajo. Por ejemplo, una ficción son dos o tres años; un documental te puede costar 5 a 10 años. Es tremendo. Pero al mismo tiempo la experiencia, cuando consigues hacer un documental es increíble. 

Aparentemente mucha gente empieza haciendo documentales porque entiende que es lo más fácil y lo más barato pero que funcione es muy complejo. Yo entiendo que como director me ha curtido y me ha dado más experiencia mis trabajos con documentales que los de ficción porque estas frente a personajes reales a los que no puedes manipular de la misma forma que manipulas a los personajes de la ficción. Son personajes que te dan lecciones de vida. No eres el Dios que construye, en el documental el director es un ser humano. Para dirigir hay que ser humilde y esa humildad sabe brindarla el documental. 

OS: Como quiera existe un punto de vista cuando uno hace un documental, claro que no está tan marcado como en un largometraje de ficción. 

MMC: Si claro, un documental es una película. Las personas que tienes enfrente terminan convirtiéndose en personajes. Lo que te digo es que te pueden explotar en cualquier momento porque son reales. Yo creo que la gran prueba de saber si eres un cineasta o no es hacer un buen documental. 

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“Caníbal” está supuesta a estrenarse en los próximos meses de manera comercial en el país. Más adelante compartiremos las fechas cuando el estreno sea confirmado.

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